Mitos del amor romántico

Los mitos sobre el amor siguen haciendo mucho daño a día de hoy. A pesar de estar en el año 2020 aún nos falta un largo camino por recorrer para intentar tener una visión más ajustada y realista de este tema. Estamos hartos/as de escuchar mentiras sobre las relaciones de pareja y esto hace que sea sencillo que lleguemos a creerlas o incluso defenderlas.

Que el concepto de amor está llenito de mitos no es ninguna novedad (o eso espero). Pero por si las moscas, veamos los cuentos que más se repiten acerca del amor.

La media naranja

“Él/ella es mi media naranja”. “Algún día encontraré a mi media naranja”.

Este mito está ya muy manido pero sigue estando presente en la mente de muchas personas. Que exista una media naranja implica que:

  • Sin la otra persona (mi otra mitad) no estoy completo/a.
  • En el mundo hay una única persona perfecta para mí.
  • Para estar bien, feliz y pleno/a necesito estar en pareja.

Habrá a quien esto le parezca romántico, pero es completamente absurdo. Eso de que existe una persona perfecta para mí y mientas no la encuentre seré una desgraciada/a es una patraña.

El enamoramiento

Creer y pretender que el momento del enamoramiento o flechazo dure toda la vida es como pedirle peras al olmo. La locura transitoria inicial que podemos sentir al principio de una relación solo es una fase (¡menos mal!). En esta etapa tan intensa y gustosa tenemos el juicio un tanto alterado y nuestros pensamientos van dirigidos casi exclusivamente hacia nuestro/a enamorado/a. Ansiar que esto sea así a lo largo de toda la relación, no es más que una fuente de sufrimiento y frustración, porque es imposible. La etapa de enamoramiento es muy agradable, pero estar medio atolondrado/a y sentir mariposas en el estómago no es sinónimo de amor. Este «subidón» inicial empezará a decaer y cuando estas mariposas revoloteen más despacio, o dejen de hacerlo, no significa que el amor se haya acabado.

La exclusividad de deseo y pensamientos

También es frecuente creer que si una persona tiene pareja y está enamorada, no puede tener fantasías ni sentirse atraída por otros hombres o mujeres. No podemos olvidar que en la mente puede (y debe) ser un lugar donde sentirnos libres de pensar lo que nos dé la gana. Tener fantasías es saludable y cuanto más nos censuremos y más límites pongamos a nuestro mundo interior, mayor riesgo de malestar o de pasar a la acción.

Los polos opuestos se atraen

Outra vaca no millo… Sí, lo hemos escuchado hasta la saciedad, pero no todo lo que se dice es cierto. Nosotros/as, en general, tendemos a buscar personas que tengan intereses parecidos a los nuestros, ideología cercana, gustos similares, etc. En las relaciones en la que los miembros que las componen tienen muchos aspectos contrarios u opuestos, los momentos o situaciones en las que ambos/as están de acuerdo suelen ser muy intensos, pero son pocos y breves. En la mayor parte del tiempo hay disparidad de criterios, y en un tiempo residual, acuerdos. La complementariedad funciona mucho mejor.

Ojo, no digo que los miembros de las parejas tengan que ser uno/a el clon del otro/a, sino que en los aspectos realmente importantes existan consensos o acuerdos.

Descartar mitos

Si deseamos que nuestro amor de pareja sea una fuente de satisfacción y no se convierta en un manantial de frustración y dolor es importante que desterremos los mitos anteriores.

No nos olvidemos de que el amor no lo puede todo. De que no se necesita pareja para sentirnos plenos/as o felices. Y de que estar en pareja es una forma sentirnos bien, pero no la única.

Los mitos no hacen más que dificultar que podamos establecer y mantener relaciones sentimentales sanas.

Psicóloga Lugo

Janet Díaz

8 características de personas dependientes emocionalmente

Cada hombre/mujer es un mundo, único/a en su especie, sin embargo las personas dependientes emocionalmente comparten ciertas características. Si concibes la la vida plena solo dentro de una relación de pareja, pueda que te sientas identificado/a con este post.

1. Prioridad de la pareja sobre cualquier cosa

¿Consideras a tu pareja como el centro de la existencia, como el objeto más valioso que le da sentido a tu vida? Así puede sonar muy fuerte pero… ¿Acostumbras a priorizar a tu pareja sobre absolutamente todo? Planes, amistades, actividades programadas, aficiones, familiares, etc. De forma puntual, todos/as lo podemos hacer, pero si sufres dependencia emocional lo harás en la grandísima mayoría de los casos.

2. Idealización de la pareja

¿Consideras a tu pareja una especie de ser perfecto, de tabla de salvación? Sí es así, tú quedarás colocado/a sí o sí en una posición de inferioridad. ¿Es posible que busques en tu pareja protección, guía y ejemplo e incluso que sientas que sin él/ella no podrás ser feliz?

3. Miedo a la soledad

A las personas con dependencia emocional la soledad les parece aterradora y por eso hacen grandes sacrificios con tal de ser aceptadas y estar unidas alguien. ¿Te preocupa constantemente que tu pareja te deje? ¿Crees que te aferras demasiado a él/ella?

4. Voracidad afectiva.

Las personas dependientes emocionalmente buscarán una y otra vez que sus parejas les demuestren que les quieren. Esta búsqueda constante de afecto puede agobiar a la otra parte: whatsppear constantemente, llamadas cada dos por tres, incapacidad de hacer algo sin él/ella («¿Nos vemos?». «Ya ha pasado media hora y no me has dicho que me quieres…». «¿Cuánto me extrañas?». «¿Me quieres?». «¿Pero me quieres mucho o poco?». Etc).

5. Tendencia a la exclusividad en las relaciones

La persona dependiente se aísla de su familia y amistades para dedicarse exclusivamente a su pareja. Y desea que a la inversa también sea así, por eso no suele encajar bien que su pareja quede con otras personas. ¿Tu círculo social ha disminuido o aumentado tanto en calidad como en cantidad (sin echar la culpa al Covid-19)?

6. Baja autoestima

Las personas emocionalmente dependientes acostumbran a ser injustas y crueles consigo mismas y tienen una autoimagen muy distorsionada. ¿Te culpas a ti mismo/a cuando te sucede algo malo o cometes algún error y cuando te pasa algo bueno lo relacionas con la suerte o con el destino? Sí es así estás asumiendo que lo malo que ocurre a tu alrededor es tu culpa (si tu pareja se siente frustrada por un asunto laboral, creerás que es culpa tuya por no darle el apoyo suficiente).

7. Necesidad de agradar

¿Te esfuerzas muchísimo por mantener los vínculos afectivos y tiendes a sacrificarse (aunque no sea de un modo recíproco) de forma sistemática? Los/as dependientes emocionales intentan complacer y de satisfacer las demandas de los demás (aunque no lo pidan), adoptando un rol pasivo y actuando como a la otra persona le gusta, acatando los deseos de los demás olvidándose de sus propias necesidades.

8. Creencia en el amor romántico

Media naranja, el amor todo lo puede, sin ti no soy nada y absurdeces por el estilo.

Personas dependientes emocionalmente

Cabe decir que no todas las personas tienen por qué manifestar estas características concretas, pero si te sientes muy identificado/a con alguna (o muchas) de ellas puedes leer más sobre este tema ¿tienes dependencia emocional? o puedes pedir ayuda psicológica para recuperar tu autonomía y/o salir de una relación tóxica.

Psicóloga Lugo

Janet Díaz

¿Por qué una persona es infiel?

Serle infiel a la pareja es una situación bastante frecuente. Los motivos o razones por las que las personas ponen los cuernos son muchos y muy variados, veamos los más frecuentes.

Empujón para romper una relación que ya no funciona

Miedo a la soledad, problemas en la toma de decisiones o inseguridades varias acostumbran a estar presentes en estos casos. “La relación va mal y no quiero seguir con mi pareja. Pero como me da muchísimo miedo quedarme solo/a, necesito tener a alguien esperándome o que me motive a dar el paso”. Hay personas que no quieren estar solas y siguen con su pareja aunque la relación no funcione, cueste lo que cueste, porque se sienten incapaces de vivir sin pareja. Por eso, antes de romper con la relación, buscan a otra persona como una especie de salvavidas.

Reafirmación personal y/o crisis existencial.

En estos casos la infidelidad no aparece como respuesta a un problema de pareja, sino que se trata de un intento de búsqueda de autorrealización personal o de una reacción al aburrimiento. “ Me he casado, tengo hijos, hipoteca y un coche familiar. Ahora que me toca, ¿envejecer? ¿Esto es todo?”. Aquí los escarceos amorosos o aventuras se pueden utilizar para reafirmar la libertad personal y/o satisfacer la necesidad de seducir. «Aun estoy en el mercado». Aunque la infidelidad tiende a llevar a consecuencias personales significativas (culpabilidad, por ejemplo), para algunas personas el hecho de tener una aventura puede aumentar su propio ego y autoestima.

Apego evitativo

Las personas con apego evitativo suelen tener dificultades con el compromiso. Valoran mucho su libertad y no sentirse «atadas a nadie», pero al mismo tiempo necesitan vinculación aunque les da miedo que les hagan daño. De tal manera que la infidelidad suele ser su mecanismo de huida, una forma de demostrase a si mismas que es no dependen de nadie.

Forma de descargar tensión

Hay personas que gestionan el estrés del día a día manteniendo sexuales esporádicas. A parte del placer que genera el sexo, el subidón que provoca el riesgo a ser descubierto/a, quedar a escondidas o el deseo de lo «prohibido» están presentes. No voy a entrar en si es buenas estrategia o no, pero lo que está claro es que los efectos colaterales para el otro/a miembro de la pareja son altos y dolorosos (si se entera).

Adicción al sexo

Un impulso sexual incontrolado puede incitar a ser infiel, realizar actos sexuales arriesgados o tener múltiples parejas sexuales con la libido como protagonista.

Venganza

«Ojo por ojo, diente por diente». Ser infiel para vengarse de unos cuernos es muy peligroso si solo se hace con la intención de equilibrar la balanza y no por apetencia o deseo. Pero no siempre la motivación son los cuernos previos, también puede producirse si un miembro de la pareja se siente traicionado de algún modo por el/la otro/a sin que existan terceras personas. «Siento que no me trata bien, no se está portando de un modo correcto o me ha desplazado respecto a mi familia de origen y al final he acabado tirándome a otro/a». Estas infidelidades no dejan de ser una forma de castigar al compañero/a o de venganza como respuesta a la falta de atención o de sentirse descuidadas.

Necesidad de experimentar

Si las relaciones sexuales dentro de la relación son muy anodinas y la persona infiel quiere probar cosas nuevas (y su pareja no está por la labor o ni siquiera está informada) es relativamente sencillo recurrir a fuentes “externas”. En otras ocasiones, la infidelidad no es una respuesta a un problema de satisfacción sexual con la pareja. Simplemente se trata de no saber afrontar la monotonía e intentar buscar un nuevo entretenimiento con una pareja secreta.

Carencias en la relación que se han ido cronificando

La mayoría de las carencias en las relaciones de pareja provienen de sentir una ausencia de complicidad, intimidad, comunicación, comprensión, valoración, refuerzo, ausencia de identidad propia, sentirse solo/a o abandonado/a. Y si una persona ha intentado comunicarle su insatisfacción a su pareja (pero no lo ha logrado, bien porque no ha sabido explicarse o porque no han querido entenderla), si además considera que estas carencias son normales en las relaciones estables y además cree que metiendo los problemas debajo de la alfombra van a desaparecer por ciencia infusa. ¿Qué pasa? Pues que estas carencias o insatisfacciones no desaparecen, sino que se cronifican. Y de repente aparece alguien…

Psicóloga Lugo

Janet Díaz

Micro infidelidades |Psicólogo Lugo

El tema de las infidelidades es muy amplio y complejo. En una relación de pareja un comportamiento será considerado como infidelidad o no dependiendo de lo que se haya pactado previamente, por eso tiene un significado diferente para cada persona y relación (no todos los engaños tienen que ver con el fornicio). Lo que sí es común para todos/as es que se trata de una deslealtad, un daño a la confianza y una situación que implica sufrimiento.

Micro infidelidades

Las micro infidelidades son formas sutiles de saltarse los pactos previamente acordados o implícitos. Pueden parecer detalles insignificantes, incluso a veces cuesta identificarlos, pero terminan dando lugar a muchísimos malentendidos… Son, en definitiva, pequeños gestos y traiciones que rompen la lealtad y desestabilizan a la pareja.

Hay mil conductas, mil situaciones que se podrían considerar micro infidelidades (ya sabes, dependerá de los acuerdos que hayáis hecho, de lo que creáis que es correcto o incorrecto), pero las más habituales son:

  • Interactuar con personas por las que se siente atracción.

Para entendernos, lo que viene siendo tontear. Buscar la provocación hablando, enviando mensajes, intercambiando fotografías y mil y una historias más con personas que no son precisamente amigos/as de toda la vida (compañeros/as de trabajo, camareros/as, seguidores de Instagram, amigos del caralibro…).

  • No dejar claro que se tiene pareja o decir que no se tiene

Mentir con respecto a la situación sentimental deliberadamente negando u ocultando que se tiene pareja formal al conocer a gente nueva. O bien minimizar la seriedad de la relación (o directamente esconderla) a la gente del entorno.

  • Interactuar con ex parejas de forma oculta o buscar información sobre ellos/as a escondidas

Seguir en contacto con el/la ex no tiene nada de malo, pero si esto se oculta a la pareja actual (por el motivo que sea) se está traspasando una línea roja. Y si la relación terminó como el rosario de la aurora y no hay ningún tipo de relación, pero se busca información de él/ella, se espía lo que publica en redes sociales, se cotillea con quién está o deja de estar a escondidas, más de lo mismo.

  • Tener conversaciones subidas de tono con terceras personas

Tener charlas calentitas con algún desconocido/a (on line) o con personas con las que de cara a la galería hay unos límites clarísimos, pero al estar a solas o intercambiar mensajes el asunto sube de tono.

¿Lo has hecho?

Si te sientes identificado/a con alguno de los comportamientos anteriores, ¿sabes por qué lo haces? ¿Qué es lo que te está llevando a tener estas micro infidelidades? ¿Lo haces para sentirte bien? ¿O para fastidiar al otro/a?

Te sugiero que reflexiones sobre esto para averiguar por qué te comportas así. Seguramente sucedan alguna de estas dos cosas (o ambas):

Puede ser que tengas una carencia a nivel personal. Es decir, que necesites gustar y aprobación social para sentirte bien. Por eso buscas situaciones en las que puedas sentirte deseado/a y «que estás en el mercado». Si este es tu caso, quizá tengas que plantearte trabajar en tu autoestima para poder aprender a quererte independientemente de la opinión de los demás.

O puede que tengas un problema con tu pareja. Si en tu relación existe alguna carencia, estáis pasando una mala racha, atravesáis un momento complicado o tu chico/a no te aporta lo suficiente o aquello que deseas, tal vez la terapia de pareja no estaría de más (yo siempre barriendo para casa).

Artículos relacionados: ¿Puede perdonarse una infidelidad?

Bibliografía: melanieschilling.com

Psicóloga Lugo Janet Díaz

Dice que me quiere, pero ya no me toca | Deseo sexual inhibido

La falta de deseo en las relaciones estables trae a más de uno/a de cabeza… «Se ha cansado de mí». «Ya no le gusto». «Me está poniendo los cuernos». Créeme, si tu pareja no te busca y/o te rechaza desde hace tiempo no significa necesariamente que ya no te quiera, que no le atraigas o que existan terceras personas.

Factores que influyen en la falta de deseo

El deseo sexual inhibido tiene múltiples causas y las más habituales son:

Orgánicas

  • Enfermedades metabólicas (por ejemplo diabetes tipo 2).
  • Alteraciones hormonales y problemas neuroendocrinos.
  • Efectos secundarios de algunos medicamentos.
  • Enfermedades crónicas.
  • Etc.

Psicológicas

  • Trastornos del estado de ánimo.
  • Vida sexual poco satisfactoria.
  • Problemas de pareja.
  • Disfunciones sexuales (como anorgasmia, vaginismo, etc.).
  • Cansancio.
  • Miedo a no satisfacer a la pareja, a «no dar la talla».
  • Monotonía.
  • Etc.

¿Por qué ya no tenemos relaciones si dice que me quiere?

A veces se quiere pero no se puede

Si existe una disfunción eréctil o vaginismo, por ejemplo, a tu pareja le encantaría tener relaciones sexuales contigo, pero no puede. No tiene nada que ver con tus complejos, no es que no le atraigas, no es porque hayas engordado o adelgazado, ni tampoco es porque te hayas quedado sin trabajo. Él/ella quiere, pero no puede (repito, no tiene nada que ver contigo ni con sus sentimientos hacia tí).

A veces se puede y no se quiere

Si hay mal ambiente en casa, por ejemplo después de una discusión, es habitual que la apetencia esté a ras de suelo. Ya sé que hay parejas que se «reconcilian» con un meneo, pero no es lo más recomendable. Si tu chico/a está enfadado/a es probable que no le apetezca escucharte o verte la cara, para cuanto más ponerse a estimularte los bajos. ¿Esto quiere decir que no te quiere? Noooo.

En otras ocasiones ni se quiere, ni se puede

Si tu pareja está enferma o tiene muchos dolores y/o malestar, pues lógicamente no querrá ni podrá mantener relaciones. Y no hace falta estar pocho/a, vasta con llegar a casa agotado/a después de un largo día de trabajo y encontrarse con la montonera de ropa por doblar, los cacharros por fregar y el griterío de los queridos hijos… «Papi, mami, hoy dormimos juntos, ¡yupi!»

Y también puede suceder que se quiere, se puede, pero se decide que no

«Amo a Laura pero esperaré hasta el matrimonio«. Si para tu pareja llegar virgen al altar es importante, que no quiera meterte la puntita o que no quiera que se la introduzcas no tiene nada que ver con los sentimientos que tenga hacia ti. Nada.

Incompatibilidad de deseo

Es habitual que una pareja estable atraviese alguna etapa (o muchas) caracterizada porque la libido de los miembros se vuelve aparentemente incompatible, es decir, uno/a tiene mucho deseo y el/la otro/a ninguno. Como vimos, este periodo de incompatibilidad sexual puede aparecer por múltiples motivos, desde que uno/a tenga una disfunción sexual, pasando por falta de comunicación hasta llegar a problemas de horarios. En otras ocasiones simple y llanamente lo que ocurre es que no se cumplen las expectativas personales y surge la frustración, no nos olvidemos que vivimos rodeados/as de mitos y leyendas con respecto al sexo.

Cuanto más le/a busco, más se aleja de mí

Si llevas una racha en la que intentas tener relaciones sexuales con tu pareja y él/ella no quiere y tú insistes e insistes, es muy frecuente que te acabes sintiendo rechazado, obsesionándote con la falta de deseo de tu chico/a y mostrando hiperactividad sexual.

¿Cómo se siente la otra parte? Además de estar inapetente, es muy habitual que sienta gran ansiedad y malestar por cualquier aspecto relacionado con el sexo, y esto agrava todavía más vuestras diferencias de libido. En los casos más graves lo puede llegar a vivir como una experiencia aversiva y acabar generando un rechazo total al sexo.

Tú cada vez tienes más ganas y el/la otro/a, menos. La solución no pasa por insistir, insistir e insistir, esto «solo» agrava el problema.

¿Qué puedes hacer?

A) Ir a terapia.

B) Encenderle una vela a un santo.

C) Cubrirse la boca y la nariz al estornudar con pañuelos deshechables o con el ángulo interno del codo cuando vayas a toser o estornudar ;).

¿Qué decides?

Psicóloga Lugo

Janet Díaz

Ruptura de pareja en vacaciones

La ruptura amorosa durante las vacaciones, o justo después de ellas, es más habitual de lo que se cree: una de cada cuatro parejas entran en crisis o se separan.

¿Por qué ocurre?

Lo más habitual es que durante las vacaciones los/as miembros de la pareja pasen más tiempo juntos/as que el resto del año. Esto no es malo per se, pero la tragedia se masca cuando se arrastra una situación complicada de muchos meses, o incluso años.

A veces tenemos muy buenas intenciones vacacionales: irse por ahí con la idea de arreglar las cosas, pero con frecuencia nos damos cuenta de que ya no podemos, de que no hay ya nada que reparar.

La temida ruptura en vacaciones aparece cuando no nos esforzamos por mantener viva la relación el resto del año. Con el ajetreo del día a día, horarios, rutinas, niños/as, etc. Apenas hay tiempo para reflexionar o hablar, y ya ni te cuento si cada uno/a trabaja fuera de casa con horarios infames. Por la noche llegamos a casa cansados/as, no nos apetece hablar (sobre todo de temas importantes) y ponemos la televisión o miramos el teléfono con la única intención de distraernos y desconectar. En muchas ocasiones no nos paramos a analizar como está la salud de nuestra relación y seguimos con esa persona por pura rutina. Sí, hay muchísimas relaciones que se mantienen “gracias” a la costumbre de tener a fulanito o menganita al lado y cuando por fin tenemos tiempo para pasar juntos/as… Nos aburrimos, no tenemos nada de lo que hablar, discutimos constantemente y, en resumidas cuentas, detestamos estar con esa persona.

¿Las vacaciones causan la ruptura de pareja?

Por supuesto que no. La ruptura que se da en vacaciones ocurre porque la pareja ya estaba mal antes, solo que no nos habíamos dado cuenta de que la situación estaba tan mal (o no queríamos o no podíamos verlo).

La rutina, el no hacer cosas juntos/as (no solo hacer la compra, pagar facturas, criar a los/as hijos/as, etc.), la falta de comunicación, la poca intimidad o las relaciones sexuales escasas sí explican las separaciones. Y es que no cuidar de la pareja en el día a día, no buscar ni dedicar tiempo de calidad a la relación, es la semilla de la ruptura en días de asueto. La relación debe cuidarse a lo largo del año, estemos o no de vacaciones, que luego vienen los lamentos…

Psicólogo Lugo

Janet Díaz

Cómo enamorar a alguien | Psicólogo Lugo

La ciencia nos puede ayudar a que nos vaya mejor con nuestra pareja, familia, amigos/as y puede, incluso, facilitar la «magia» de enamorar.

Arthur Aron, un importante investigador del campo del amor y de las relaciones humanas, desarrolló y publicó en 1997 un interesante cuestionario. Él pretendía averiguar cómo se crean y cómo nos afectan las relaciones con otras personas y ¡vaya si lo logró! Aunque su objetivo no era conseguir enamorar a desconocidos, más de una de las parejas participantes lo hicieron y hasta se acabaron casando.

El cuestionario ideado para crear intimidad en tan solo en 45 minutos consta de 36 preguntas. Las preguntas empiezan con cuestiones triviales para, progresivamente, ir pasando a aspectos más íntimos. Así la pareja se va abriendo gradualmente y se consigue de una forma sencilla crear un sentimiento de cercanía en poco tiempo.

¿Por qué hay gente que se enamora con este cuestionario?

Pues porque para enamorar a alguien (y para enamorarse) es imprescindible crear intimidad. Con estas preguntas, por decirlo así deprisa y corriendo, se cimientan las bases del enamoramiento.

El cuestionario

¿Estás preparado/a para crear intimidada hasta enamorar a alguien? ¿Sí? ¡Pues vamos al lío!

Tú y la persona a la que hayas escogido debéis de leer en voz alta una pregunta cada uno, aunque ambos tenéis que responderlas todas.

Primera parte

1. Si pudieras elegir a cualquier persona en el mundo, ¿a quién invitarías a cenar?
2. ¿Te gustaría ser famoso? ¿De qué forma?
3. Antes de hacer una llamada telefónica, ¿ensayas lo que vas a decir? ¿Por qué?
4. Para ti, ¿cómo sería un día perfecto?
5. ¿Cuándo fue la última vez que cantaste a solas? ¿Y para otra persona?
6. Si pudieras vivir hasta los 90 años y tener el cuerpo o la mente de alguien de 30 durante los últimos 60 años de tu vida, ¿cuál de las dos opciones elegirías?
7. ¿Tienes una corazonada secreta acerca de cómo vas a morir?
8. Di tres cosas que creas tener en común con tu interlocutor.
9. ¿Por qué aspecto de tu vida te sientes más agradecido?
10. Si pudieras cambiar algo en cómo te educaron, ¿qué sería?
11. Tómate cuatro minutos para contar a tu compañero la historia de tu vida con todo el detalle posible.
12. Si mañana te pudieras levantar disfrutando de una habilidad o cualidad nueva, ¿cuál sería?

Segunda parte

13. Si una bola de cristal te pudiera decir la verdad sobre ti mismo, tu vida, el futuro, o cualquier otra cosa, ¿qué le preguntarías?
14. ¿Hay algo que hayas deseado hacer desde hace mucho tiempo? ¿Por qué no lo has hecho todavía?
15. ¿Cuál es el mayor logro que has conseguido en tu vida?
16. ¿Qué es lo que más valoras en un amigo?
17. ¿Cuál es tu recuerdo más valioso?
18. ¿Cuál es tu recuerdo más doloroso?
19. Si supieras que en un año vas a morir de manera repentina, ¿cambiarías algo en tu manera de vivir? ¿Por qué?
20. ¿Qué significa la amistad para ti?
21. ¿Qué importancia tiene el amor y el afecto en tu vida?
22. Compartid de forma alterna cinco características que consideréis positivas de vuestro compañero.
23. ¿Tu familia es cercana y cariñosa? ¿Crees que tu infancia fue más feliz que la de los demás?
24. ¿Cómo te sientes respecto a tu relación con tu madre?

Tercera parte

25. Di tres frases usando el pronombre “nosotros”. Por ejemplo, “nosotros estamos en esta habitación sintiendo…”.
26. Completa esta frase: “Ojalá tuviera alguien con quien compartir…”.
27. Si te fueras a convertir en un amigo íntimo de tu compañero, comparte con él o con ella algo que sería importante que supiera.
28. Dile a tu compañero qué es lo que más te ha gustado de él o ella. Sé muy honesto y dile cosas que no dirías a alguien a quien acabas de conocer.
29. Comparte con tu interlocutor un momento embarazoso de tu vida.
30. ¿Cuándo fue la última vez que lloraste delante de alguien? ¿Y a solas?
31. Cuéntale a tu interlocutor algo que ya te guste de él.
32. ¿Hay algo que te parezca demasiado serio como para hacer broma al respecto?
33. Si fueras a morir esta noche sin posibilidad de hablar con nadie, ¿qué lamentarías no haber dicho a alguien? ¿Por qué no se lo has dicho hasta ahora?
34. Tu casa se incendia con todas tus posesiones dentro. Después de salvar a tus seres queridos y a tus mascotas, tienes tiempo para hacer una última incursión y salvar un solo objeto. ¿Cuál escogerías? ¿Por qué?
35. De todas las personas que forman tu familia, ¿qué muerte te parecería más dolorosa? ¿Por qué?
36. Comparte un problema personal y pídele a tu interlocutor que te cuente cómo habría actuado él o ella para solucionarlo. Pregúntale también cómo cree que te sientes respecto al problema que has contado.

Para finalizar pídele a tu interlocutor que te mire a los ojos (y haz tú lo mismo) durante cuatro minutos.

(Si lo pones en prácticas espero que me cuentes cómo te ha ido). 😉

Usos del cuestionario

Aunque está diseñado para crear intimidad entre dos desconocidos, se puede utilizar para:

  • afianzar lazos con amistades no muy estrechas
  • profundizar en una relación existente
  • enamorar

Si quieres ver un ejemplo de lo que estas preguntas pueden lograr, no te pierdas el siguiente vídeo: www.youtube.com/watch?v=TH6ljc1NAlg&list=WL

Bibliografía

www.verne.elpais.com/verne/2015/01/27/articulo/1422378751_604705.html

www.tumblr.com/privacy/consent?redirect=http%3A%2F%2Fpsicolocos.tumblr.com%2Fpost%2F112684069629%2Flas-36-preguntas-de-arthur-aron

Psicólogo Lugo

Janet Díaz

¿Tienes dependencia emocional de tu pareja? | Psicólogo Lugo

Si crees que estás enganchado/a de tu pareja de manera que no consigues estar bien emocionalmente sin él/ella, es muy probable que tengas dependencia emocional. Y si sientes que sin esa persona no puedes vivir, más que confirmado.

Señales de dependencia emocional de la pareja

Creencias del tipo:

«solo/a no puedo ser feliz»

«necesito la protección o seguridad de mi pareja»

«no puedo vivir sin él/ella»

«nunca encontraré a nadie igual»

¿Sabes lo que pasa? Pues que no eres adivino/a. No puedes predecir el futuro y no tienes forma de saber si vas a estar fatal, mal, regular, bien o fenomenal sin esa persona en tu vida. ¿Eres capaz de dar un solo argumento de peso por el cual puedas saber a ciencia cierta que sin él/ella no podrás ser feliz? Cri-cri.

Ya sé que sientes que sin tu pareja no eres feliz pero… ¿Lo eres con él/ella al lado?

Crees que sin esa persona no levantarás cabeza y por eso le aguantas carros y carretas. Si hace algo que no te gusta, tragas. Si te pone los cuernos, tragas. Si no te presta atención, tragas. Y así hasta el infinito y más allá. Acabas aceptando cosas que no quieres (e incluso detestas), toleras cualquier trato y no te atreves a pedir nada, porque como sin él/ella no eres nada, no vaya a ser que se enfade y te deje en la estacada. No te sientes capaz de ver un futuro sin él/ella y acabas cediendo en absolutamente todo, mandas al traste tus límites, ilusiones y deseos, aceptando cualquier cosilla o cosaza que él/ella haga. Esto lo sabes tú y también tu pareja, por eso hace lo que le da la gana sin ni siquiera despeinarse ya que tiene la seguridad de que haga lo que haga, tú se lo vas a perdonar.

Rupturas reiteradas

Ya habéis roto 4, 8 o 16 veces (y tenéis todas las papeletas para seguir rompiendo). Cada pocos meses “lo hemos vuelto a dejar” y tus amigos/as y familiares ya no saben si decirte «espero que todo se arregle» o «espero que esta vez sea la definitiva».

Eso de estar con la misma cantinela una y otra vez tiene sus consecuencias. Tus amigos/as te dejan de escuchar porque ya les aburre escuchar siempre lo mismo y/o tú dejas de contarles las cosas porque te da vergüenza o porque ya sabes lo que te van a decir (porque te lo han dicho mil veces ya).

Miedo al abandono

Si notas en él/ella algún cambio de comportamiento, que no está tan pendiente de ti, que lleva unos días menos cariñoso/a de lo habitual… ALARMA. «¡Oh dios mío, me va a dejar!». Empiezas a comerte la cabeza, a buscar pistas del abandono inminente, puede incluso que hagas comprobaciones de teléfono, bolsillos, guantera del coche, etc. Si te escribe todas las mañanas y esta mañana no lo ha hecho: drama. «Me va a dejar». «Seguro que está con otra persona», «ya no me quiere», etc. A lo mejor tu chico/a está raro porque ha tenido algún problema, está estresado/a, cansado/a o yo que sé, pero cualquier cambio en su comportamiento lo interpretas como esa temida ruptura inminente y el fin de los días felices que lleva asociada.

Aislamiento social elegido

Poquito a poco vas dejando a tus amigos/as de lado porque quieres pasar todo el tiempo libre con tu pareja. «Mejor lo/a espero solo/a en casa y luego ya si eso vamos a tomar algo los/as dos». «Si mi chico/a no sale, yo tampoco». Acabas rompiendo tus relaciones sociales pero, ojo, no porque él/ella te lo pida, lo decides tú.

Quejas y chantajes

Esto está muy relacionado con el punto anterior. Priorizas a la pareja por encima de todo y todos y luego se lo echas en cara, le reprochas cosas como «aquel día no salí con mis amigos/as pudiendo haberlo hecho, y tú ahora no haces lo mismo por mí y te vas por ahí». «Te he antepuesto a mi familia y ahora me lo pagas así», etc.

baja autoestima

La autoestima está muy vinculada a la dependencia emocional. La creencia de «sin ti no soy nada« va de la manito de «yo no valgo», «no soy suficiente», etc. Si crees que sin tu pareja no eres nada, es porque tu autoestima está por los suelos. Esto es de manual, a mayor dependencia emocional, más bajita está tu autoestima. Y por el contrario, cuanta más autoestima tengas, menor dependencia emocional padecerás. Por decirlo así deprisa y corriendo, la autoestima es una especie de escudo protector de la dependencia emocional. Si tú no eres capaz de ver lo que vales, es muy probable que te juntes con personas que tampoco puedan verlo…

¿Has pasado la prueba del algodón de la dependencia emocional?

Hay muchas más señales que indican que puedes tener dependencia emocional, pero las anteriores son las más habituales. Si crees que estás enganchado/a a tu pareja, contacta conmigo.

Psicólogo Lugo

Janet Díaz

Razones para dejar a tu pareja | Psicólogo Lugo

Dejar a tu pareja puede ser una decisión muy difícil. Puedes tener muchos motivos para dejar a alguien, muchísimos, pero si tus razones son alguna de estas 6, no lo pospongas más.

1. Tu pareja no te trata como te mereces

Mereces ser tratado/a con respeto. Si tu chico/a no te respeta ni te valora, no pierdas ni un mínimo más de tu tiempo y energía con él/ella.

2. Eres infeliz con tu pareja

Puede que en pasado hayas estado muy a gusto con él/ella, pero también es posible que ahora no. No debes perder de vista que si tu relación de pareja está mal, probablemente esto afecte a tu trabajo, a la relación que tienes con tus amigos, con tu familia y, por supuesto, contigo mismo/a.

3. Has perdido la confianza

La confianza es la base de cualquier relación y sin confianza no hay amor. Continuar en una relación así es una malísima idea.

4. Los malos momentos superan a los buenos

Aunque tengas unos recuerdos estupendos de todo eso que hicisteis juntos/as, si ahora cuando piensas en él/ella lo único que te viene a la cabeza son broncas, momentos malos, es momento de cortar.

5. Te has enamorado de otra persona

Esto puede pasar. Lo importante aquí es que seas sincero/a contigo mismo/a y con la otra persona, ya que tiene todo el derecho del mundo a saber la verdad. Considera la opción de dejar a tu pareja o plantéate una relación de poliamor (si las otras partes están de acuerdo).

6. Solo temes el qué dirán ante la ruptura

Si al pensar en dejar a tu pareja lo primero que se te pasa por la cabeza es la preocupación por el qué dirán, amigo/a mío/a, está clarísimo que terminar con la relación es la mejor opción. Olvídate de las apariencias y piensa en tu bienestar.

Resistencias

Dejar una relación cuesta (en la mayoría de los casos). Algunas de principales resistencias que te impiden o dificultan tomar esta decisión, aun sabiendo que la historia ya no funciona como debería, son:

  • Miedo a los cambios, a salir de tu zona de confort, a arriesgarte y «fallar».
  • Miedo a estar solo/a, incluso a sentirte raro/a si te mueves en ambientes sociales en los que todo lo haces en pareja.
  • Miedo a no encontrar a alguien mejor y pensar que «más vale malo conocido que bueno por conocer».
  • Etc.

Si no te enfrentas a estos miedos continuarás con una pareja con la que ya no estás bien y, por tanto, asumes que no te mereces ser feliz, ¿es eso lo que quieres?

Psicólogo Lugo

Janet Díaz

¿Por qué nos damos besos?

Hay muchos tipos de besos, se los damos a personas diferentes, en distintas circunstancias y con diferentes intenciones. Pero hoy voy a hablar de los besos que le damos a la pareja o al amante bandido (los que se dan y reciben con la boca).

¿Por qué nos besamos?

Para explicar el origen de este comportamiento hay diversas teorías y ningún argumento único. Lo que parece estar claro es que se trata de una combinación de dos factores: los biológicos y los culturales.

Los besos no son exclusivos del ser humano

No somos los únicos animales que nos besamos en la boca, los chimpancés y los bonobos (nuestros parientes más cercanos) suelen besarse con frecuencia y, sobre todo, se besan tras una pelea a modo de reconciliación y también lo hacen durante el acto sexual. ¿Se te hacen familiares estas escenas?

Beso de alimentación o premasticación

Nuestros ancestros utilizaban el contacto boca a boca para pasar el alimento masticado de progenitores a crías (recordemos que los bebés nacen sin dientes). Este comportamiento lo podemos observar también en muchas aves y algún mamífero. Se cree que el beso de alimentación entre padres/madres e hijos/as fue evolucionando hasta convertirse un medio de expresar afecto y cariño. Sé que no te gustará recordar este dato la próxima vez que des un beso… Lo siento.

Función sexual

Dar un beso puede servir como una especie de sensor químico (olor y gusto) para evaluar de forma rápida a la otra persona. Como cuando en una feria gastronómica probamos un producto antes de comprárnoslo, no vaya a ser que nos llevemos a casa algo que no nos gusta.

Además de esta función «analítica», al besarnos sentimos placer, excitación, apego, etc. Esto sucede porque en los labios hay multitud de terminaciones nerviosas que al ser estimuladas, liberan hormonas (adrenalina, dopamina y oxitocina) al torrente sanguíneo.

Besos culturales

Los besos con lengua no se practican en todas las culturas, de hecho, en algunas están vistos como algo repulsivo. Parece ser que existe una interrelación entre la complejidad social y el beso: cuanto más compleja y desarrollada es la sociedad, es mayor la frecuencia del beso francés. ¿Tiene su lógica, no? Si las condiciones de sanidad y, sobre todo, de higiene oral mejoran, este tipo de besos son mucho más agradables y salubres.

Resumiendo

Nos besamos porque nuestros ancestros ya lo hacían. Lo hacemos porque quizás así «catamos» un poco al otro/a. Nos besamos para mostrar afecto. Y también lo hacemos porque nos da gustillo. Y digo yo… ¿Por qué no nos besamos más?

Psicólogo Lugo

Janet Díaz