Micro infidelidades |Psicólogo Lugo

El tema de las infidelidades es muy amplio y complejo. En una relación de pareja un comportamiento será considerado como infidelidad o no dependiendo de lo que se haya pactado previamente, por eso tiene un significado diferente para cada persona y relación (no todos los engaños tienen que ver con el fornicio). Lo que sí es común para todos/as es que se trata de una deslealtad, un daño a la confianza y una situación que implica sufrimiento.

Micro infidelidades

Las micro infidelidades son formas sutiles de saltarse los pactos previamente acordados o implícitos. Pueden parecer detalles insignificantes, incluso a veces cuesta identificarlos, pero terminan dando lugar a muchísimos malentendidos… Son, en definitiva, pequeños gestos y traiciones que rompen la lealtad y desestabilizan a la pareja.

Hay mil conductas, mil situaciones que se podrían considerar micro infidelidades (ya sabes, dependerá de los acuerdos que hayáis hecho, de lo que creáis que es correcto o incorrecto), pero las más habituales son:

  • Interactuar con personas por las que se siente atracción.

Para entendernos, lo que viene siendo tontear. Buscar la provocación hablando, enviando mensajes, intercambiando fotografías y mil y una historias más con personas que no son precisamente amigos/as de toda la vida (compañeros/as de trabajo, camareros/as, seguidores de Instagram, amigos del caralibro…).

  • No dejar claro que se tiene pareja o decir que no se tiene

Mentir con respecto a la situación sentimental deliberadamente negando u ocultando que se tiene pareja formal al conocer a gente nueva. O bien minimizar la seriedad de la relación (o directamente esconderla) a la gente del entorno.

  • Interactuar con ex parejas de forma oculta o buscar información sobre ellos/as a escondidas

Seguir en contacto con el/la ex no tiene nada de malo, pero si esto se oculta a la pareja actual (por el motivo que sea) se está traspasando una línea roja. Y si la relación terminó como el rosario de la aurora y no hay ningún tipo de relación, pero se busca información de él/ella, se espía lo que publica en redes sociales, se cotillea con quién está o deja de estar a escondidas, más de lo mismo.

  • Tener conversaciones subidas de tono con terceras personas

Tener charlas calentitas con algún desconocido/a (on line) o con personas con las que de cara a la galería hay unos límites clarísimos, pero al estar a solas o intercambiar mensajes el asunto sube de tono.

¿Lo has hecho?

Si te sientes identificado/a con alguno de los comportamientos anteriores, ¿sabes por qué lo haces? ¿Qué es lo que te está llevando a tener estas micro infidelidades? ¿Lo haces para sentirte bien? ¿O para fastidiar al otro/a?

Te sugiero que reflexiones sobre esto para averiguar por qué te comportas así. Seguramente sucedan alguna de estas dos cosas (o ambas):

Puede ser que tengas una carencia a nivel personal. Es decir, que necesites gustar y aprobación social para sentirte bien. Por eso buscas situaciones en las que puedas sentirte deseado/a y «que estás en el mercado». Si este es tu caso, quizá tengas que plantearte trabajar en tu autoestima para poder aprender a quererte independientemente de la opinión de los demás.

O puede que tengas un problema con tu pareja. Si en tu relación existe alguna carencia, estáis pasando una mala racha, atravesáis un momento complicado o tu chico/a no te aporta lo suficiente o aquello que deseas, tal vez la terapia de pareja no estaría de más (yo siempre barriendo para casa).

Artículos relacionados: ¿Puede perdonarse una infidelidad?

Bibliografía: melanieschilling.com

Psicóloga Lugo Janet Díaz

Dice que me quiere, pero ya no me toca | Deseo sexual inhibido

La falta de deseo en las relaciones estables trae a más de uno/a de cabeza… «Se ha cansado de mí». «Ya no le gusto». «Me está poniendo los cuernos». Créeme, si tu pareja no te busca y/o te rechaza desde hace tiempo no significa necesariamente que ya no te quiera, que no le atraigas o que existan terceras personas.

Factores que influyen en la falta de deseo

El deseo sexual inhibido tiene múltiples causas y las más habituales son:

Orgánicas

  • Enfermedades metabólicas (por ejemplo diabetes tipo 2).
  • Alteraciones hormonales y problemas neuroendocrinos.
  • Efectos secundarios de algunos medicamentos.
  • Enfermedades crónicas.
  • Etc.

Psicológicas

  • Trastornos del estado de ánimo.
  • Vida sexual poco satisfactoria.
  • Problemas de pareja.
  • Disfunciones sexuales (como anorgasmia, vaginismo, etc.).
  • Cansancio.
  • Miedo a no satisfacer a la pareja, a «no dar la talla».
  • Monotonía.
  • Etc.

¿Por qué ya no tenemos relaciones si dice que me quiere?

A veces se quiere pero no se puede

Si existe una disfunción eréctil o vaginismo, por ejemplo, a tu pareja le encantaría tener relaciones sexuales contigo, pero no puede. No tiene nada que ver con tus complejos, no es que no le atraigas, no es porque hayas engordado o adelgazado, ni tampoco es porque te hayas quedado sin trabajo. Él/ella quiere, pero no puede (repito, no tiene nada que ver contigo ni con sus sentimientos hacia tí).

A veces se puede y no se quiere

Si hay mal ambiente en casa, por ejemplo después de una discusión, es habitual que la apetencia esté a ras de suelo. Ya sé que hay parejas que se «reconcilian» con un meneo, pero no es lo más recomendable. Si tu chico/a está enfadado/a es probable que no le apetezca escucharte o verte la cara, para cuanto más ponerse a estimularte los bajos. ¿Esto quiere decir que no te quiere? Noooo.

En otras ocasiones ni se quiere, ni se puede

Si tu pareja está enferma o tiene muchos dolores y/o malestar, pues lógicamente no querrá ni podrá mantener relaciones. Y no hace falta estar pocho/a, vasta con llegar a casa agotado/a después de un largo día de trabajo y encontrarse con la montonera de ropa por doblar, los cacharros por fregar y el griterío de los queridos hijos… «Papi, mami, hoy dormimos juntos, ¡yupi!»

Y también puede suceder que se quiere, se puede, pero se decide que no

«Amo a Laura pero esperaré hasta el matrimonio«. Si para tu pareja llegar virgen al altar es importante, que no quiera meterte la puntita o que no quiera que se la introduzcas no tiene nada que ver con los sentimientos que tenga hacia ti. Nada.

Incompatibilidad de deseo

Es habitual que una pareja estable atraviese alguna etapa (o muchas) caracterizada porque la libido de los miembros se vuelve aparentemente incompatible, es decir, uno/a tiene mucho deseo y el/la otro/a ninguno. Como vimos, este periodo de incompatibilidad sexual puede aparecer por múltiples motivos, desde que uno/a tenga una disfunción sexual, pasando por falta de comunicación hasta llegar a problemas de horarios. En otras ocasiones simple y llanamente lo que ocurre es que no se cumplen las expectativas personales y surge la frustración, no nos olvidemos que vivimos rodeados/as de mitos y leyendas con respecto al sexo.

Cuanto más le/a busco, más se aleja de mí

Si llevas una racha en la que intentas tener relaciones sexuales con tu pareja y él/ella no quiere y tú insistes e insistes, es muy frecuente que te acabes sintiendo rechazado, obsesionándote con la falta de deseo de tu chico/a y mostrando hiperactividad sexual.

¿Cómo se siente la otra parte? Además de estar inapetente, es muy habitual que sienta gran ansiedad y malestar por cualquier aspecto relacionado con el sexo, y esto agrava todavía más vuestras diferencias de libido. En los casos más graves lo puede llegar a vivir como una experiencia aversiva y acabar generando un rechazo total al sexo.

Tú cada vez tienes más ganas y el/la otro/a, menos. La solución no pasa por insistir, insistir e insistir, esto «solo» agrava el problema.

¿Qué puedes hacer?

A) Ir a terapia.

B) Encenderle una vela a un santo.

C) Cubrirse la boca y la nariz al estornudar con pañuelos deshechables o con el ángulo interno del codo cuando vayas a toser o estornudar ;).

¿Qué decides?

Psicóloga Lugo

Janet Díaz

Ruptura de pareja en vacaciones

La ruptura amorosa durante las vacaciones, o justo después de ellas, es más habitual de lo que se cree: una de cada cuatro parejas entran en crisis o se separan.

¿Por qué ocurre?

Lo más habitual es que durante las vacaciones los/as miembros de la pareja pasen más tiempo juntos/as que el resto del año. Esto no es malo per se, pero la tragedia se masca cuando se arrastra una situación complicada de muchos meses, o incluso años.

A veces tenemos muy buenas intenciones vacacionales: irse por ahí con la idea de arreglar las cosas, pero con frecuencia nos damos cuenta de que ya no podemos, de que no hay ya nada que reparar.

La temida ruptura en vacaciones aparece cuando no nos esforzamos por mantener viva la relación el resto del año. Con el ajetreo del día a día, horarios, rutinas, niños/as, etc. Apenas hay tiempo para reflexionar o hablar, y ya ni te cuento si cada uno/a trabaja fuera de casa con horarios infames. Por la noche llegamos a casa cansados/as, no nos apetece hablar (sobre todo de temas importantes) y ponemos la televisión o miramos el teléfono con la única intención de distraernos y desconectar. En muchas ocasiones no nos paramos a analizar como está la salud de nuestra relación y seguimos con esa persona por pura rutina. Sí, hay muchísimas relaciones que se mantienen “gracias” a la costumbre de tener a fulanito o menganita al lado y cuando por fin tenemos tiempo para pasar juntos/as… Nos aburrimos, no tenemos nada de lo que hablar, discutimos constantemente y, en resumidas cuentas, detestamos estar con esa persona.

¿Las vacaciones causan la ruptura de pareja?

Por supuesto que no. La ruptura que se da en vacaciones ocurre porque la pareja ya estaba mal antes, solo que no nos habíamos dado cuenta de que la situación estaba tan mal (o no queríamos o no podíamos verlo).

La rutina, el no hacer cosas juntos/as (no solo hacer la compra, pagar facturas, criar a los/as hijos/as, etc.), la falta de comunicación, la poca intimidad o las relaciones sexuales escasas sí explican las separaciones. Y es que no cuidar de la pareja en el día a día, no buscar ni dedicar tiempo de calidad a la relación, es la semilla de la ruptura en días de asueto. La relación debe cuidarse a lo largo del año, estemos o no de vacaciones, que luego vienen los lamentos…

Psicólogo Lugo

Janet Díaz

Cómo enamorar a alguien | Psicólogo Lugo

La ciencia nos puede ayudar a que nos vaya mejor con nuestra pareja, familia, amigos/as y puede, incluso, facilitar la «magia» de enamorar.

Arthur Aron, un importante investigador del campo del amor y de las relaciones humanas, desarrolló y publicó en 1997 un interesante cuestionario. Él pretendía averiguar cómo se crean y cómo nos afectan las relaciones con otras personas y ¡vaya si lo logró! Aunque su objetivo no era conseguir enamorar a desconocidos, más de una de las parejas participantes lo hicieron y hasta se acabaron casando.

El cuestionario ideado para crear intimidad en tan solo en 45 minutos consta de 36 preguntas. Las preguntas empiezan con cuestiones triviales para, progresivamente, ir pasando a aspectos más íntimos. Así la pareja se va abriendo gradualmente y se consigue de una forma sencilla crear un sentimiento de cercanía en poco tiempo.

¿Por qué hay gente que se enamora con este cuestionario?

Pues porque para enamorar a alguien (y para enamorarse) es imprescindible crear intimidad. Con estas preguntas, por decirlo así deprisa y corriendo, se cimientan las bases del enamoramiento.

El cuestionario

¿Estás preparado/a para crear intimidada hasta enamorar a alguien? ¿Sí? ¡Pues vamos al lío!

Tú y la persona a la que hayas escogido debéis de leer en voz alta una pregunta cada uno, aunque ambos tenéis que responderlas todas.

Primera parte

1. Si pudieras elegir a cualquier persona en el mundo, ¿a quién invitarías a cenar?
2. ¿Te gustaría ser famoso? ¿De qué forma?
3. Antes de hacer una llamada telefónica, ¿ensayas lo que vas a decir? ¿Por qué?
4. Para ti, ¿cómo sería un día perfecto?
5. ¿Cuándo fue la última vez que cantaste a solas? ¿Y para otra persona?
6. Si pudieras vivir hasta los 90 años y tener el cuerpo o la mente de alguien de 30 durante los últimos 60 años de tu vida, ¿cuál de las dos opciones elegirías?
7. ¿Tienes una corazonada secreta acerca de cómo vas a morir?
8. Di tres cosas que creas tener en común con tu interlocutor.
9. ¿Por qué aspecto de tu vida te sientes más agradecido?
10. Si pudieras cambiar algo en cómo te educaron, ¿qué sería?
11. Tómate cuatro minutos para contar a tu compañero la historia de tu vida con todo el detalle posible.
12. Si mañana te pudieras levantar disfrutando de una habilidad o cualidad nueva, ¿cuál sería?

Segunda parte

13. Si una bola de cristal te pudiera decir la verdad sobre ti mismo, tu vida, el futuro, o cualquier otra cosa, ¿qué le preguntarías?
14. ¿Hay algo que hayas deseado hacer desde hace mucho tiempo? ¿Por qué no lo has hecho todavía?
15. ¿Cuál es el mayor logro que has conseguido en tu vida?
16. ¿Qué es lo que más valoras en un amigo?
17. ¿Cuál es tu recuerdo más valioso?
18. ¿Cuál es tu recuerdo más doloroso?
19. Si supieras que en un año vas a morir de manera repentina, ¿cambiarías algo en tu manera de vivir? ¿Por qué?
20. ¿Qué significa la amistad para ti?
21. ¿Qué importancia tiene el amor y el afecto en tu vida?
22. Compartid de forma alterna cinco características que consideréis positivas de vuestro compañero.
23. ¿Tu familia es cercana y cariñosa? ¿Crees que tu infancia fue más feliz que la de los demás?
24. ¿Cómo te sientes respecto a tu relación con tu madre?

Tercera parte

25. Di tres frases usando el pronombre “nosotros”. Por ejemplo, “nosotros estamos en esta habitación sintiendo…”.
26. Completa esta frase: “Ojalá tuviera alguien con quien compartir…”.
27. Si te fueras a convertir en un amigo íntimo de tu compañero, comparte con él o con ella algo que sería importante que supiera.
28. Dile a tu compañero qué es lo que más te ha gustado de él o ella. Sé muy honesto y dile cosas que no dirías a alguien a quien acabas de conocer.
29. Comparte con tu interlocutor un momento embarazoso de tu vida.
30. ¿Cuándo fue la última vez que lloraste delante de alguien? ¿Y a solas?
31. Cuéntale a tu interlocutor algo que ya te guste de él.
32. ¿Hay algo que te parezca demasiado serio como para hacer broma al respecto?
33. Si fueras a morir esta noche sin posibilidad de hablar con nadie, ¿qué lamentarías no haber dicho a alguien? ¿Por qué no se lo has dicho hasta ahora?
34. Tu casa se incendia con todas tus posesiones dentro. Después de salvar a tus seres queridos y a tus mascotas, tienes tiempo para hacer una última incursión y salvar un solo objeto. ¿Cuál escogerías? ¿Por qué?
35. De todas las personas que forman tu familia, ¿qué muerte te parecería más dolorosa? ¿Por qué?
36. Comparte un problema personal y pídele a tu interlocutor que te cuente cómo habría actuado él o ella para solucionarlo. Pregúntale también cómo cree que te sientes respecto al problema que has contado.

Para finalizar pídele a tu interlocutor que te mire a los ojos (y haz tú lo mismo) durante cuatro minutos.

(Si lo pones en prácticas espero que me cuentes cómo te ha ido). 😉

Usos del cuestionario

Aunque está diseñado para crear intimidad entre dos desconocidos, se puede utilizar para:

  • afianzar lazos con amistades no muy estrechas
  • profundizar en una relación existente
  • enamorar

Si quieres ver un ejemplo de lo que estas preguntas pueden lograr, no te pierdas el siguiente vídeo: www.youtube.com/watch?v=TH6ljc1NAlg&list=WL

Bibliografía

www.verne.elpais.com/verne/2015/01/27/articulo/1422378751_604705.html

www.tumblr.com/privacy/consent?redirect=http%3A%2F%2Fpsicolocos.tumblr.com%2Fpost%2F112684069629%2Flas-36-preguntas-de-arthur-aron

Psicólogo Lugo

Janet Díaz

¿Tienes dependencia emocional de tu pareja? | Psicólogo Lugo

Si crees que estás enganchado/a de tu pareja de manera que no consigues estar bien emocionalmente sin él/ella, es muy probable que tengas dependencia emocional. Y si sientes que sin esa persona no puedes vivir, más que confirmado.

Señales de dependencia emocional de la pareja

Creencias del tipo:

«solo/a no puedo ser feliz»

«necesito la protección o seguridad de mi pareja»

«no puedo vivir sin él/ella»

«nunca encontraré a nadie igual»

¿Sabes lo que pasa? Pues que no eres adivino/a. No puedes predecir el futuro y no tienes forma de saber si vas a estar fatal, mal, regular, bien o fenomenal sin esa persona en tu vida. ¿Eres capaz de dar un solo argumento de peso por el cual puedas saber a ciencia cierta que sin él/ella no podrás ser feliz? Cri-cri.

Ya sé que sientes que sin tu pareja no eres feliz pero… ¿Lo eres con él/ella al lado?

Crees que sin esa persona no levantarás cabeza y por eso le aguantas carros y carretas. Si hace algo que no te gusta, tragas. Si te pone los cuernos, tragas. Si no te presta atención, tragas. Y así hasta el infinito y más allá. Acabas aceptando cosas que no quieres (e incluso detestas), toleras cualquier trato y no te atreves a pedir nada, porque como sin él/ella no eres nada, no vaya a ser que se enfade y te deje en la estacada. No te sientes capaz de ver un futuro sin él/ella y acabas cediendo en absolutamente todo, mandas al traste tus límites, ilusiones y deseos, aceptando cualquier cosilla o cosaza que él/ella haga. Esto lo sabes tú y también tu pareja, por eso hace lo que le da la gana sin ni siquiera despeinarse ya que tiene la seguridad de que haga lo que haga, tú se lo vas a perdonar.

Rupturas reiteradas

Ya habéis roto 4, 8 o 16 veces (y tenéis todas las papeletas para seguir rompiendo). Cada pocos meses “lo hemos vuelto a dejar” y tus amigos/as y familiares ya no saben si decirte «espero que todo se arregle» o «espero que esta vez sea la definitiva».

Eso de estar con la misma cantinela una y otra vez tiene sus consecuencias. Tus amigos/as te dejan de escuchar porque ya les aburre escuchar siempre lo mismo y/o tú dejas de contarles las cosas porque te da vergüenza o porque ya sabes lo que te van a decir (porque te lo han dicho mil veces ya).

Miedo al abandono

Si notas en él/ella algún cambio de comportamiento, que no está tan pendiente de ti, que lleva unos días menos cariñoso/a de lo habitual… ALARMA. «¡Oh dios mío, me va a dejar!». Empiezas a comerte la cabeza, a buscar pistas del abandono inminente, puede incluso que hagas comprobaciones de teléfono, bolsillos, guantera del coche, etc. Si te escribe todas las mañanas y esta mañana no lo ha hecho: drama. «Me va a dejar». «Seguro que está con otra persona», «ya no me quiere», etc. A lo mejor tu chico/a está raro porque ha tenido algún problema, está estresado/a, cansado/a o yo que sé, pero cualquier cambio en su comportamiento lo interpretas como esa temida ruptura inminente y el fin de los días felices que lleva asociada.

Aislamiento social elegido

Poquito a poco vas dejando a tus amigos/as de lado porque quieres pasar todo el tiempo libre con tu pareja. «Mejor lo/a espero solo/a en casa y luego ya si eso vamos a tomar algo los/as dos». «Si mi chico/a no sale, yo tampoco». Acabas rompiendo tus relaciones sociales pero, ojo, no porque él/ella te lo pida, lo decides tú.

Quejas y chantajes

Esto está muy relacionado con el punto anterior. Priorizas a la pareja por encima de todo y todos y luego se lo echas en cara, le reprochas cosas como «aquel día no salí con mis amigos/as pudiendo haberlo hecho, y tú ahora no haces lo mismo por mí y te vas por ahí». «Te he antepuesto a mi familia y ahora me lo pagas así», etc.

baja autoestima

La autoestima está muy vinculada a la dependencia emocional. La creencia de «sin ti no soy nada« va de la manito de «yo no valgo», «no soy suficiente», etc. Si crees que sin tu pareja no eres nada, es porque tu autoestima está por los suelos. Esto es de manual, a mayor dependencia emocional, más bajita está tu autoestima. Y por el contrario, cuanta más autoestima tengas, menor dependencia emocional padecerás. Por decirlo así deprisa y corriendo, la autoestima es una especie de escudo protector de la dependencia emocional. Si tú no eres capaz de ver lo que vales, es muy probable que te juntes con personas que tampoco puedan verlo…

¿Has pasado la prueba del algodón de la dependencia emocional?

Hay muchas más señales que indican que puedes tener dependencia emocional, pero las anteriores son las más habituales. Si crees que estás enganchado/a a tu pareja, contacta conmigo.

Psicólogo Lugo

Janet Díaz

Razones para dejar a tu pareja | Psicólogo Lugo

Dejar a tu pareja puede ser una decisión muy difícil. Puedes tener muchos motivos para dejar a alguien, muchísimos, pero si tus razones son alguna de estas 6, no lo pospongas más.

1. Tu pareja no te trata como te mereces

Mereces ser tratado/a con respeto. Si tu chico/a no te respeta ni te valora, no pierdas ni un mínimo más de tu tiempo y energía con él/ella.

2. Eres infeliz con tu pareja

Puede que en pasado hayas estado muy a gusto con él/ella, pero también es posible que ahora no. No debes perder de vista que si tu relación de pareja está mal, probablemente esto afecte a tu trabajo, a la relación que tienes con tus amigos, con tu familia y, por supuesto, contigo mismo/a.

3. Has perdido la confianza

La confianza es la base de cualquier relación y sin confianza no hay amor. Continuar en una relación así es una malísima idea.

4. Los malos momentos superan a los buenos

Aunque tengas unos recuerdos estupendos de todo eso que hicisteis juntos/as, si ahora cuando piensas en él/ella lo único que te viene a la cabeza son broncas, momentos malos, es momento de cortar.

5. Te has enamorado de otra persona

Esto puede pasar. Lo importante aquí es que seas sincero/a contigo mismo/a y con la otra persona, ya que tiene todo el derecho del mundo a saber la verdad. Considera la opción de dejar a tu pareja o plantéate una relación de poliamor (si las otras partes están de acuerdo).

6. Solo temes el qué dirán ante la ruptura

Si al pensar en dejar a tu pareja lo primero que se te pasa por la cabeza es la preocupación por el qué dirán, amigo/a mío/a, está clarísimo que terminar con la relación es la mejor opción. Olvídate de las apariencias y piensa en tu bienestar.

Resistencias

Dejar una relación cuesta (en la mayoría de los casos). Algunas de principales resistencias que te impiden o dificultan tomar esta decisión, aun sabiendo que la historia ya no funciona como debería, son:

  • Miedo a los cambios, a salir de tu zona de confort, a arriesgarte y «fallar».
  • Miedo a estar solo/a, incluso a sentirte raro/a si te mueves en ambientes sociales en los que todo lo haces en pareja.
  • Miedo a no encontrar a alguien mejor y pensar que «más vale malo conocido que bueno por conocer».
  • Etc.

Si no te enfrentas a estos miedos continuarás con una pareja con la que ya no estás bien y, por tanto, asumes que no te mereces ser feliz, ¿es eso lo que quieres?

Psicólogo Lugo

Janet Díaz

¿Por qué nos damos besos?

Hay muchos tipos de besos, se los damos a personas diferentes, en distintas circunstancias y con diferentes intenciones. Pero hoy voy a hablar de los besos que le damos a la pareja o al amante bandido (los que se dan y reciben con la boca).

¿Por qué nos besamos?

Para explicar el origen de este comportamiento hay diversas teorías y ningún argumento único. Lo que parece estar claro es que se trata de una combinación de dos factores: los biológicos y los culturales.

Los besos no son exclusivos del ser humano

No somos los únicos animales que nos besamos en la boca, los chimpancés y los bonobos (nuestros parientes más cercanos) suelen besarse con frecuencia y, sobre todo, se besan tras una pelea a modo de reconciliación y también lo hacen durante el acto sexual. ¿Se te hacen familiares estas escenas?

Beso de alimentación o premasticación

Nuestros ancestros utilizaban el contacto boca a boca para pasar el alimento masticado de progenitores a crías (recordemos que los bebés nacen sin dientes). Este comportamiento lo podemos observar también en muchas aves y algún mamífero. Se cree que el beso de alimentación entre padres/madres e hijos/as fue evolucionando hasta convertirse un medio de expresar afecto y cariño. Sé que no te gustará recordar este dato la próxima vez que des un beso… Lo siento.

Función sexual

Dar un beso puede servir como una especie de sensor químico (olor y gusto) para evaluar de forma rápida a la otra persona. Como cuando en una feria gastronómica probamos un producto antes de comprárnoslo, no vaya a ser que nos llevemos a casa algo que no nos gusta.

Además de esta función «analítica», al besarnos sentimos placer, excitación, apego, etc. Esto sucede porque en los labios hay multitud de terminaciones nerviosas que al ser estimuladas, liberan hormonas (adrenalina, dopamina y oxitocina) al torrente sanguíneo.

Besos culturales

Los besos con lengua no se practican en todas las culturas, de hecho, en algunas están vistos como algo repulsivo. Parece ser que existe una interrelación entre la complejidad social y el beso: cuanto más compleja y desarrollada es la sociedad, es mayor la frecuencia del beso francés. ¿Tiene su lógica, no? Si las condiciones de sanidad y, sobre todo, de higiene oral mejoran, este tipo de besos son mucho más agradables y salubres.

Resumiendo

Nos besamos porque nuestros ancestros ya lo hacían. Lo hacemos porque quizás así «catamos» un poco al otro/a. Nos besamos para mostrar afecto. Y también lo hacemos porque nos da gustillo. Y digo yo… ¿Por qué no nos besamos más?

Psicólogo Lugo

Janet Díaz

7 señales de que tienes una relación tóxica

La mayoría de las relaciones tóxicas están abocadas al fracaso. Pueden mantenerse más o menos tiempo, pero siempre a costa de un gran sufrimiento. Si te sientes identificado/a con alguna de estas señales de alarma, evita alargar la situación, deja de sobrevivir y comienza a vivir.

1. Sientes que tu relación es un campo de minas

Vas con mucho cuidado con lo que dices y/o haces en tu día a día porque intuyes que, antes o después, tu pareja va a estallar por cualquier cosa. No sabes cuando ocurrirá, no lo puedes predecir, pero sabes que estallará seguro.

2. Tu pareja te controla

Revisa tu teléfono móvil, accede a tus redes sociales, te pide explicaciones de prácticamente todo, le molesta que pases tiempo con determinadas personas, etc.

3. Relaciones de amor y odio

“Eres la persona que ha sacado lo mejor y lo peor de mi”. El amor sano suma, te ayuda a crecer como persona y te transforma en la mejor versión de ti mismo/a. Si tu pareja saca lo peor de ti, huye.

4. Pasar de las peleas a la indiferencia

Después de una discusión que no llega a buen término, tu pareja puede pasar varios días (o incluso semanas) sin hablarte. Por eso acabas cediendo casi siempre, porque en caso contrario pasará de ti olímpicamente, sin ni siquiera dirigirte la palabra.

5. Modelo de relación Ferrari

Estáis bien y de repente pasa algo (cualquier chorradilla) y os alteráis hasta niveles superlativos. Como un Ferrari, pasáis de 0 a 100 en un suspiro. Es una relación muy radical con grandes problemas de comunicación, en la que no hay sosiego, no existe la paz.

6. Alivio – culpa

Cuando llegas a casa después de trabajar y tu chico/a aún no ha llegado o cuando no acude a alguna reunión social contigo, por ejemplo, te sientes aliviado/a. Te sientes liberado/a porque realmente prefieres que no esté, pero al mismo tiempo no consigues librarte del sentimiento de culpabilidad porque piensas que si de verdad le quisieras no deberías sentir ese sosiego.

7. Prisionero/a de tu pareja

Te sientes prisionero/a emocionalmente de tu pareja, estás agobiado/a con la relación, en muchas ocasiones te sientes presionado/a a continuar con tu pareja e incluso manipulado/a y, a pesar de todo esto, eres incapaz de romper la relación.

Recuerda

No hay nada más cierto que “más vale solo que mal acompañado”.

Psicólogo Lugo

Janet Díaz

7 tipos de amor | Psicólogo Lugo

El amor es un concepto tan amplio como difícil de definir. Cada uno/a lo siente, lo entiende y lo practica a su manera, pero todos/as coincidimos en lo mucho que nos gusta disfrutar de él.

Teoría Triangular del Amor

Esta teoría fue propuesta por el psicólogo estadounidense Robert Sternberg y en ella se describen los tres elementos que forman el amor: la intimidad, la pasión y el compromiso. Y en función de cómo evolucionan y se combinan estos componentes, nos encontramos con 7 tipos de relaciones amorosas.

Intimidad

La intimidad es el sentimiento de cercanía, de afecto y de unión hacia el otro/a. Este elemento se desarrolla de forma gradual y aunque es en los inicios cuando lo hace de forma más rápida, puede aumentar paulatinamente hasta el infinito y más allá. Por eso, cuanto más dura una relación, más intimidad suele existir.

Pasión

La pasión son las ganas intensas e irrefrenables de unión con la pareja,
promovidas por la excitación mental y física. Este componente es muy fuerte al principio de las relaciones, pero luego decrece y se estabiliza en niveles moderados. Es por ello que al principio de las relaciones existe mucho más deseo que en momentos posteriores.

Compromiso

El compromiso hace referencia a la decisión de querer a una persona, a la voluntad para hacerlo y al esfuerzo por mantener ese vínculo. Este elemento empieza lentamente y se va incrementando de igual manera, muy poquito a poco, hasta que llega un momento en el que se estabiliza.

Tipos de amor

Cariño

Solo hay intimidad; no existe ni pasión ni compromiso a medio o largo plazo. Los miembros de la relación se sienten cercanos/as y se lo pasan bien juntos/as, pero no existen deseos de tener relaciones íntimas o de comprometerse. «Te quiero, pero solo como amigo/a».

Encaprichamiento

Solo hay pasión (sin compromiso ni intimidad). Se trata de ese amor a primera vista, completamente superficial y en el que hay muchísima pasión, pero sin ningún tipo de compromiso ni ningún tipo de intimidad. Es típico de los romances cortos, superficiales y de gran intensidad. Y suele experimentarse al inicio de las relaciones, en las que hay muchas ganas de tener relaciones íntimas pero todavía no hay suficiente intimidad ni compromiso. “Nos lo pasamos estupendamente en la cama pero no te conozco demasiado bien”.

Amor vacío

Solamente hay compromiso (sin pasión ni intimidad). La pareja está junta única y exclusivamente porque existe algún tipo de interés o porque se trata de una relación de conveniencia. “Solo le aguanto por nuestros/as hijos/as”.

Amor romántico

Pasión + intimidad. Es una combinación en la que hay pasión e intimidad, pero sin compromiso. Existe mucha atracción física, mucha conexión emocional, muchas ganas de pasar momentos juntos pero no hay ningún compromiso a largo plazo ni nada que se le parezca. En el amor romántico se idealiza al otro/a, pero con el paso del tiempo o bien acaba todo estrepitosamente o bien se transforma en amor verdadero si aparece el componente del compromiso. “Me encantas, te deseo y tenemos muchísimas cosas en común”.

Amor fatuo

Pasión + compromiso. Hay mucho deseo y ganas de estar juntos/as, pero los miembros de la pareja no tienen prácticamente nada en común y la relación se convierte en un quiero pero no puedo. Hay un compromiso poco profundo, un gran deseo y excitación, pero sin experimentar una verdadera conexión con el otro/a (son el caldo de cultivo de muchas bodas relámpago). “Me gusta estar contigo, me excitas muchísimo, pero no tenemos absolutamente nada en común».

Amor de compañero/a

Intimidad + compromiso. También se conoce con el nombre de amor conyugal, ya que es en lo que se convierten muchas relaciones de larga duración. Se combina un intenso cariño con un fuerte compromiso,
se disfruta de la compañía del otro/a, pero la pasión está ausente. “Nos tenemos mucho cariño y queremos seguir juntos/as, pero apenas tenemos tenemos relaciones sexuales porque no nos atraemos como antes».

Amor pleno

Pasión, intimidad y compromiso. Este es el verdadero AMOR (con mayúsculas) muy difícil de conseguir, pero más aún de mantener.
Combina los tres componentes del amor: la intimidad, la pasión y el compromiso. Para poder disfrutar de él hay que trabajar día a día los anteriores elementos, y nunca darlos por sentado, ya que el amor no perdura por arte de magia.

Bibliografía

Psicólogo Lugo

Janet Díaz

Col. G – 5097

C/ Círculo das Artes 18, entresuelo, Lugo

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Trastorno orgásmico femenino o ausencia de orgasmo| Psicólogo Lugo

El trastorno orgásmico femenino es una disfunción sexual caracterizada por la ausencia o retraso del orgasmo en las mujeres, ocurriendo este tras una fase de excitación normal, durante una actividad sexual que se considera adecuada en cuanto al tipo de estímulo, intensidad y duración.

Según el DSM-V (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) los criterios diagnóstico para este trastorno son:

  • Retraso marcado, infrecuencia marcada o ausencia de orgasmo.
  • Reducción marcada de la intensidad de las sensaciones orgásmicas.

Se estima que las cifras de anorgasmia en España oscilan entre el 5% y el 40%. A pesar de su alta prevalencia no ha sido un tema demasiado estudiado a nivel científico. ¿Os imagináis por qué? Pues porque como el orgasmo femenino está relacionado con el placer y no con la reproducción, sencillamente no es un tema que interese mucho…

Causas de la anorgasmia

Factores orgánicos

Solo el 5% de las anorgasmias son de carácter orgánico. Entre las causas más habituales que la provocan están los problemas de salud como enfermedades crónicas, alteraciones hormonales o del metabolismo. Aunque también puede estar causada por el consumo de alcohol, drogas, fármacos y otras sustancias estupefacientes.

Factores psicológicos

Baja autoestima

La autoestima influye en nuestro día a día y, por supuesto, también lo hace en nuestra salud sexual. No aceptarnos tal y como somos y tener en la mente preocupaciones varias, no nos permite gozar al 100%. «Mejor no me pongo así que se me notan los michelines». » Con esta postura me estará viendo el culazo lleno de celulitis y estrías». «¿Y si se da cuenta de que tengo los pechos caídos? ¿Seré lo suficientemente buena en la cama?». «¡Maldita sea, estoy sin depilar!». Pensamientos de este tipo pueden dificultar nuestra concentración e impiden que disfrutemos de la relación sexual. En vez de disfrutar de lo que estamos haciendo, nos preocupamos de cómo nos estarán viendo o juzgando. Por eso en muchas ocasiones se elige tener la luz apagada en vez de encendida. No se trata de una preferencia lumínica, sino de utilizar la oscuridad para evitar que la otra persona vea nuestros “defectos».

Escaso autoconocimiento

Esto tiene mucho que ver con las actitudes negativas en torno a la masturbación. Si desconocemos lo qué nos gusta, cómo nos gusta, dónde nos gusta o con qué ritmo nos gusta, difícilmente podremos saber y reconocer cuales son nuestras fuentes de placer.

Miedo a perder el control

El orgasmo no deja de ser un abandono al placer y hay mujeres que se bloquean de forma inconsciente porque tienen miedo a la pérdida del control o a dejarse llevar por las sensaciones.

Culpabilidad y vergüenza

Hasta hace relativamente poco tiempo se creía que la mujer no tenía deseo ni necesidad sexual, su único cometido era procrear y satisfacer las necesidades del hombre (y algún zoquete lo sigue pensando hoy en día). La mujer que ha disfrutado de su sexualidad ha sido tachada de p*** para arriba, y en un recién estrenado 2019 no es raro escuchar eso de mira que “suelta, fresca, zorra…”.

Problemas de comunicación

No comunicarse de manera adecuada con la pareja dificulta muy mucho el placer. Si no expresamos lo que te gusta, lo que necesitamos o lo que nos apetece, difícilmente el/la otro/a lo va a adivinar. Si algo te gusta verbalízalo, practícalo y disfrútalo. Aprovecho para pediros encarecidamente que no finjáis los orgasmos, ya os contaré porqué (en unas semanas escribiré sobre ello).

¿La anorgasmia tiene solución?

En la gran mayoría de las ocasiones, sí. Recuerda que el 95% de los casos son debidos a causas psicológicas.

En terapia se enseña algo tan indispensable en este trastorno como es la gestión de la ansiedad. Nuestro organismo no puede estar excitado y ansioso al mismo tiempo, ya que esta emoción bloquea la excitación haciendo imposible alcanzar el orgasmo.

También se trabaja la educación sexual. Hay que desterrar la creencia de que la penetración es la vía más sencilla para alcanzar el orgasmo. No todo es meter y sacar el pene, hay todo un mapa erótico susceptible de ser estimulado, tocado, acariciado, lamido, chupado, besado…

Recuerda

Si tienes problemas para llegar al orgasmo, consulta con un psicólogo. Es algo que le puede pasar a cualquiera.

Bibliografía

American Psychiatric Association (2013). DSM-V. Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales

www.dsm.com/corporate/home.html

Psicólogo Lugo

Janet Díaz

Col. G – 5097

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