Soltar el plátano |Psicóloga Lugo

cazar monos

¿Se te ocurre alguna forma de cazar con muy poco esfuerzo a un mono utilizando un plátano?

¿Cómo cazar a un mono?

Los miembros de una tribu indígena del Amazonas idearon una ingeniosa forma de capturar monos sin matarlos ni herirlos. Lo que hicieron fue construir una caja de madera con un pequeño agujero, por el que los monos podrían introducir su mano sin ningún problema.

Dentro de esta caja metían un plátano (ya sabes, a los monos les encantan) y la amarraban a cualquier árbol en algún lugar de la selva.
Cuando algún mono pasaba cerca de la caja detectaba el olor de la fruta, se acercaba a ella, colaba la mano por la ranura de la trampa y ¡premio! El mono más feliz que una perdiz cogía el plátano, pero… Era imposible sacarlo de la caja ya que el orificio de la caja era más pequeño que el tamaño del puño cerrado con la fruta.

Lo más curioso de todo esto es que los monos no sueltan el plátano y justo por este motivo son capturados. Para escapar los monetes solo tendrían que renunciar a la fruta, sacar la mano de la caja y recobrar su libertad, pero no lo hacen. Y así es como los miembros de esta tribu atrapan sin casi despeinarse a los monos: van al lugar dónde colocaron la trampa, se acercan a la caja atada al árbol y cogen al mono que no suelta ni a la de tres el plátano.

Aprende a soltar el plátano

¿Crees que es la caja es lo que atrapa al mono?

Si tú estuvieras en esa situación rápidamente encontrarías la solución de la trampa y soltarías la fruta, ¿verdad? ¿Pero no crees que a veces nos aferramos como los monos a los plátanos a relaciones de pareja, amistades, familiares, trabajos, hábitos, etc.? No sabemos o somos incapaces de renunciar a nuestros «plátanos» y acabamos atrapados/as ante situaciones de nuestra vida cotidiana en las que no queremos o no nos gusta estar. Pero seguimos aferrándonos como monos… Nos quedamos atrapados/as ante situaciones o personas y no las soltamos a pesar de que la solución es renunciar, dejar ir.

Si sientes o has sentido que alguna vez te has quedado atrapado/a en alguna relación o situación hasta el punto de sentirte inmovilizado/a, tranquilo/a, no eres un monete. A veces cuesta darnos cuenta de qué es lo que nos retiene, lo que nos inmoviliza, sin ni siquiera ser conscientes de que estar aferrándonos tanto a algo o a alguien es nuestra propia trampa. En otras ocasiones sí lo sabemos, pero no es nada fácil encontrar la estrategia adecuada para abrir la mano y soltar el plátano . ¿Y sabes qué? ¡Para esto (y para algo más) estamos los/as psicólogos!

Y a ti, ¿qué te ancla y te estanca en tu vida?

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Psicóloga Lugo

Janet Díaz

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