Ludopatía y adicción a las compras

adicciones comportamentales

En el artículo de hoy hago un breve repaso a dos adicciones comportamentales: la ludopatía y la adicción a las compras.

Juego patológico

  • Es la adicción conductual más frecuente, la padece en torno a un 2% de la población adulta.
  • La ludopatía es más habitual en hombres.
  • Características:
    • Necesidad de jugar y apostar cada vez más dinero para conseguir el mismo efecto (tolerancia). Una persona con ludopatía no juega para divertirse o para pasárselo bien, sino que apuesta porque lo necesita. Y a pesar de que sabe que jugar le trae problemas, lo sigue haciendo. Mucas veces la motivación que mantiene el juego patológico es: «juego para recuperar todo el dinero que he gastado y cuando lo consiga, lo dejo». Aunque, evidentemente, apostando no se pueden saldar las deudas acumuladas.
    • Aparece  irritabilidad y ansiedad cuando no se puede jugar (síndrome de abstienencia).
  • Actualmente el juego on line está aumentando a un ritmo vertiginoso, principalmente por:
    • La fácil accesibilidad: a cualquier hora desde un teléfono móvil, tableta, ordenador, etc. se puede acceder a un juego on line.
    • La privacidad: se puede apostar en cualquier lugar (desde la habitación, en el trabajo, sentado en una cafetería, en un parque…) sin que nadie sospeche o se de cuenta.
    • Y características como la inmediatez del refuerzo o estímulos visuales atractivos.
  • No todos los juegos tienen el mismo potencial adictivo. La posibilidad de desarrollar ludopatía aumenta si se dan las siguientes características:
    • Brevedad de la apuesta: a menor tiempo que pasa entre que se juega y se recibe la recompensa económica, más potencial adictivo. En la lotería, por ejemplo, desde que se compra el décimo hasta que se sabe si ha resultado premiado pueden pasar días. Este juego no tiene el mismo potencial adictivo que apostar desde el teléfono móvil a la ruleta, por ejemplo, que en cuestión de segundos se sabe si se ha ganado o no.
    • Rol activo y habilidad personal: tener la sensación de que se domina el juego.
    • Aceptación social. Por desgracia, los juegos de apuestas aún están bien vistos y no se consideran una conducta de riesgo.
    • Grado de activación que se genera mientras se espera a saber si se ha ganado.
    • Disponibilidad: poder apostar en cualquier lugar y a cualquier hora.
  • Existen distintos tipos de jugadores, y cierto es que no todas las personas que juegan tienen un problema de ludopatía.
    • Jugador/a profesional: vive del juego (sobre todo vinculados/as al mundo del Póker). Los/as jugadores profesionales no arriesgan, no juegan desde la impulsividad ni desde la necesidad y sus apuestas se producen tras un análisis racional adecuado usando una estrategia elaborada (que, por supuesto, puede fallar).
    • Jugador/a social: juega en ocasiones especiales por puro entretenimiento, como forma de placer o por costumbre social y suele hacerlo acompañado/a. Es capaz de establecer un límite de tiempo y de dinero para jugar. El juego supone una diversión y no genera consecuencias negativas. Pero, ojo, puede acabar convirtiéndose en ludopatía.
    • Jugador/a patológico/a: ausencia de control y pérdida de la capacidad para dejar de jugar. El juego se convierte en una necesidad que afecta y deteriora las principales áreas de la vida de la persona. Existe una dependencia emocional hacia el juego y se juega para sentirse bien o dejar de sentirse mal.

Adicción a las compras

  • Impulso incontrolable por comprar y pensamiento irracional sobre adquirir cosas nuevas, innecesarias o inútiles. «Necesito comprar continuamente.» «No quería comprar, pero al final no me he podido controlar».
  • La adicción a las compras es más habitual en mujeres (4 a 1).
  • Los consumos no planificados en la mayoría de las ocasiones exceden las posibilidades económicas de la persona y se generan grandes endeudamientos. No se trata de compras del tipo «necesito un bañador y lo pido por Internet o voy a la tienda a por uno», sino «entro en cualquier tienda y compro lo que sea». Se compran bienes que no se necesitan o que pasado un brevísimo tiempo dejan de ser interesantes, útiles o atractivos para la persona.
  • Gran estimulación por el mero hecho de comprar, de usar la tarjeta de crédito, por llevar bolsas en la mano, etc. Pero la satisfacción y/o alivio tras haber comprado desaparece en cuestión de minutos.
  • Ciclo:
    • «Me siento mal»➡»Compro» ➡ «Siento alivio» «Me siento culpable». Es un círculo vicioso: la persona al sentirse mal, realiza una compra. En el momento de comprar desaparece el malestar, pero este alivio dura muy poco. A los pocos minutos, una vez terminada la compra, aparece culpa, se siente mal de nuevo y vuelta a empezar.
  • Hay un vínculo estrecho con el materialismo y la autoestima:
    • Se ha visto que el materialismo predice una baja autoestima y una predisposición a la adicción a la compra.
    • Se definen 3 dimensiones del materialismo vinculadas a la adicción a la compra: importancia, éxito y felicidad. Si una persona tiene la creencia de que la felicidad depende de la cantidad de cosas que tenga, de que cuantos más bienes adquiera, más feliz será o más éxito tendrá; esto explica (a nivel cognitivo) la adicción a las compras.

Bibliografía

Adicciones psicológicas

Becoña, 2004

Echeburúa (1999)

www.behavioralpsycho.com

www.quiero-puedo.com

Psicóloga Lugo

Janet Díaz

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