¿Por qué nos damos besos?

origen de los besos

Hay muchos tipos de besos, se los damos a personas diferentes, en distintas circunstancias y con diferentes intenciones. Pero hoy voy a hablar de los besos que le damos a la pareja o al amante bandido (los que se dan y reciben con la boca).

¿Por qué nos besamos?

Para explicar el origen de este comportamiento hay diversas teorías y ningún argumento único. Lo que parece estar claro es que se trata de una combinación de dos factores: los biológicos y los culturales.

Los besos no son exclusivos del ser humano

No somos los únicos animales que nos besamos en la boca, los chimpancés y los bonobos (nuestros parientes más cercanos) suelen besarse con frecuencia y, sobre todo, se besan tras una pelea a modo de reconciliación y también lo hacen durante el acto sexual. ¿Se te hacen familiares estas escenas?

Beso de alimentación o premasticación

Nuestros ancestros utilizaban el contacto boca a boca para pasar el alimento masticado de progenitores a crías (recordemos que los bebés nacen sin dientes). Este comportamiento lo podemos observar también en muchas aves y algún mamífero. Se cree que el beso de alimentación entre padres/madres e hijos/as fue evolucionando hasta convertirse un medio de expresar afecto y cariño. Sé que no te gustará recordar este dato la próxima vez que des un beso… Lo siento.

Función sexual

Dar un beso puede servir como una especie de sensor químico (olor y gusto) para evaluar de forma rápida a la otra persona. Como cuando en una feria gastronómica probamos un producto antes de comprárnoslo, no vaya a ser que nos llevemos a casa algo que no nos gusta.

Además de esta función «analítica», al besarnos sentimos placer, excitación, apego, etc. Esto sucede porque en los labios hay multitud de terminaciones nerviosas que al ser estimuladas, liberan hormonas (adrenalina, dopamina y oxitocina) al torrente sanguíneo.

Besos culturales

Los besos con lengua no se practican en todas las culturas, de hecho, en algunas están vistos como algo repulsivo. Parece ser que existe una interrelación entre la complejidad social y el beso: cuanto más compleja y desarrollada es la sociedad, es mayor la frecuencia del beso francés. ¿Tiene su lógica, no? Si las condiciones de sanidad y, sobre todo, de higiene oral mejoran, este tipo de besos son mucho más agradables y salubres.

Resumiendo

Nos besamos porque nuestros ancestros ya lo hacían. Lo hacemos porque quizás así «catamos» un poco al otro/a. Nos besamos para mostrar afecto. Y también lo hacemos porque nos da gustillo. Y digo yo… ¿Por qué no nos besamos más?

Psicólogo Lugo

Janet Díaz

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