Dice que me quiere, pero ya no me toca | Deseo sexual inhibido

deseo inhibido

La falta de deseo en las relaciones estables trae a más de uno/a de cabeza… «Se ha cansado de mí». «Ya no le gusto». «Me está poniendo los cuernos». Créeme, si tu pareja no te busca y/o te rechaza desde hace tiempo no significa necesariamente que ya no te quiera, que no le atraigas o que existan terceras personas.

Factores que influyen en la falta de deseo

El deseo sexual inhibido tiene múltiples causas y las más habituales son:

Orgánicas

  • Enfermedades metabólicas (por ejemplo diabetes tipo 2).
  • Alteraciones hormonales y problemas neuroendocrinos.
  • Efectos secundarios de algunos medicamentos.
  • Enfermedades crónicas.
  • Etc.

Psicológicas

  • Trastornos del estado de ánimo.
  • Vida sexual poco satisfactoria.
  • Problemas de pareja.
  • Disfunciones sexuales (como anorgasmia, vaginismo, etc.).
  • Cansancio.
  • Miedo a no satisfacer a la pareja, a «no dar la talla».
  • Monotonía.
  • Etc.

¿Por qué ya no tenemos relaciones si dice que me quiere?

A veces se quiere pero no se puede

Si existe una disfunción eréctil o vaginismo, por ejemplo, a tu pareja le encantaría tener relaciones sexuales contigo, pero no puede. No tiene nada que ver con tus complejos, no es que no le atraigas, no es porque hayas engordado o adelgazado, ni tampoco es porque te hayas quedado sin trabajo. Él/ella quiere, pero no puede (repito, no tiene nada que ver contigo ni con sus sentimientos hacia tí).

A veces se puede y no se quiere

Si hay mal ambiente en casa, por ejemplo después de una discusión, es habitual que la apetencia esté a ras de suelo. Ya sé que hay parejas que se «reconcilian» con un meneo, pero no es lo más recomendable. Si tu chico/a está enfadado/a es probable que no le apetezca escucharte o verte la cara, para cuanto más ponerse a estimularte los bajos. ¿Esto quiere decir que no te quiere? Noooo.

En otras ocasiones ni se quiere, ni se puede

Si tu pareja está enferma o tiene muchos dolores y/o malestar, pues lógicamente no querrá ni podrá mantener relaciones. Y no hace falta estar pocho/a, vasta con llegar a casa agotado/a después de un largo día de trabajo y encontrarse con la montonera de ropa por doblar, los cacharros por fregar y el griterío de los queridos hijos… «Papi, mami, hoy dormimos juntos, ¡yupi!»

Y también puede suceder que se quiere, se puede, pero se decide que no

«Amo a Laura pero esperaré hasta el matrimonio«. Si para tu pareja llegar virgen al altar es importante, que no quiera meterte la puntita o que no quiera que se la introduzcas no tiene nada que ver con los sentimientos que tenga hacia ti. Nada.

Incompatibilidad de deseo

Es habitual que una pareja estable atraviese alguna etapa (o muchas) caracterizada porque la libido de los miembros se vuelve aparentemente incompatible, es decir, uno/a tiene mucho deseo y el/la otro/a ninguno. Como vimos, este periodo de incompatibilidad sexual puede aparecer por múltiples motivos, desde que uno/a tenga una disfunción sexual, pasando por falta de comunicación hasta llegar a problemas de horarios. En otras ocasiones simple y llanamente lo que ocurre es que no se cumplen las expectativas personales y surge la frustración, no nos olvidemos que vivimos rodeados/as de mitos y leyendas con respecto al sexo.

Cuanto más le/a busco, más se aleja de mí

Si llevas una racha en la que intentas tener relaciones sexuales con tu pareja y él/ella no quiere y tú insistes e insistes, es muy frecuente que te acabes sintiendo rechazado, obsesionándote con la falta de deseo de tu chico/a y mostrando hiperactividad sexual.

¿Cómo se siente la otra parte? Además de estar inapetente, es muy habitual que sienta gran ansiedad y malestar por cualquier aspecto relacionado con el sexo, y esto agrava todavía más vuestras diferencias de libido. En los casos más graves lo puede llegar a vivir como una experiencia aversiva y acabar generando un rechazo total al sexo.

Tú cada vez tienes más ganas y el/la otro/a, menos. La solución no pasa por insistir, insistir e insistir, esto «solo» agrava el problema.

¿Qué puedes hacer?

A) Ir a terapia.

B) Encenderle una vela a un santo.

C) Cubrirse la boca y la nariz al estornudar con pañuelos deshechables o con el ángulo interno del codo cuando vayas a toser o estornudar ;).

¿Qué decides?

Psicóloga Lugo

Janet Díaz

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